Edad para practicar yoga

¿Se puede practicar yoga a cualquier edad?

Como en muchas actividades físicas, quizás te estés preguntando cuál sea la edad para practicar yoga. La realidad es que el yoga es algo que pueden intentar todas las personas, desde bebés hasta los adultos mayores. El practicar yoga es una actividad adaptable a las diferentes condiciones del cuerpo.

Yoga para diferentes edades

Los beneficios a la salud que brinda practicar yoga, como la buena circulación de sangre, la tonificación de los músculos y la tranquilidad mental, pueden ser aprovechados sin importar tu edad.

Podrías pensar que esta es una actividad exclusiva para personas de adultez temprana y con excelente condición física, pero realmente el yoga no tiene límites en cuanto a la edad, solo debes saber qué intensidad, posturas y tiempos para las sesiones van acorde a tu grupo etario.

Yoga para bebés

Pues sí, el yoga también lo pueden practicar los recién nacidos. Para un bebé, el yoga se trata de posiciones suavemente inducidas bajo la supervisión de una persona debidamente capacitada en su totalidad para este tipo de actividad.

El yoga les brinda a los bebés un aumento en la flexibilidad de su columna, el fortalecimiento de sus piernas y brazos, al igual que aporta al equilibrio emocional del niño. Mientras que la relajación derivada de la respiración profunda y controlada, ayuda a reducir la ansiedad y aumentar la concentración durante su crecimiento.

Las sesiones de yoga para los bebés suelen durar 20 minutos al comienzo de la práctica, pero a medida que se le crea el hábito al bebé, estas sesiones se pueden extender hasta los 45 o 60 minutos.

Yoga para niños

A partir de los 4 años es la edad para practicar yoga recomendada en los niños y siempre debería ser bajo la supervisión de un adulto responsable. A esta edad los niños son más conscientes de su cuerpo, son capaces de entender los ejercicios y realizar las posturas debidamente con un bajo riesgo de lesión.

En esta etapa de sus vidas, los niños son sumamente curiosos y tienen mucha energía acumulada. El practicar yoga los ayudará a relajarse y tranquilizarse, haciendo mejor su concentración.

Esta edad es la ideal para hacer del yoga un hábito que perdure en la vida del niño, mientras que los ejercicios ayudan a fortalecer los músculos y desarrollar una buena elasticidad en ellos.

Las sesiones deben ser cortas para que no se aburran, y ayuda si se les muestra esta práctica como un juego.

Yoga para adolescentes

En esta etapa llena de cambios físicos, mentales y filosóficos, el yoga puede ayudar a sobrellevarlos mejor.

Los ejercicios de respiración pueden resultar muy útiles en situaciones que suelen ser estresantes, como por ejemplo, un examen. Las posiciones del yoga contribuyen a un mejor entendimiento del cuerpo cambiante, mientras que lo fortalece y lo mantiene sano, al igual que a la mente y el espíritu.

Yoga para adultos

La vida de un adulto está llena de situaciones que pueden ser sumamente estresantes. El trabajo, la universidad, las relaciones, las responsabilidades en casa y las emergencias de salud, consumen gran parte del tiempo y energía, dejándote casi nada para dedicarte a ti mismo.

Es aquí, cuando la capacidad que te otorga el yoga de sobrellevar el estrés y superarlo resulta muy útil.

Con sesiones de una hora será suficiente para atenderte tú mismo y aliviar el estrés mientras fortaleces tu cuerpo y tu salud en general.

Recuerda informar al instructor siempre que te encuentres en una situación de embarazo o la menstruación, la comunicación es clave para practicar yoga de forma segura y cómoda.

Yoga para adultos mayores

Bien sea que ya llevas parte de tu vida practicándolo o simplemente deseas comenzar ahora en tus años dorados, el yoga puede ser de gran utilidad; con las posturas acordes a tus posibilidades físicas, puedes combatir problemas comunes en esta etapa de la vida, como lo son la rigidez, hipertensión, dolores de espalda, problemas de circulación, entre otros.

Definitivamente no existe una edad para practicar yoga, solo existe el yoga para cada una de las edades, con sus condiciones particulares pero con el mismo objetivo final de integración entre mente, cuerpo y espíritu.

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